El “positivo oculto”, la evacuación en Cabo Verde, la mascarilla en la oreja y los ratones nadadores: las polémicas del hantavirus en Canarias

EL PAÍS y SyM repasan todo lo que se sabe sobre las controversias políticas y sanitarias que ha generado la crisis del brote en el crucero ‘Hondius’.

El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, este martes 12 de mayo en el pleno del Parlamento de Canarias, en la sesión de control al Ejecutivo.

El Gobierno de España y la Organización Mundial de la Salud determinaron el día 6 que la mejor opción para desplegar el operativo de evacuación del MV Hondius. En esta intensísima semana, la fricción política y un cierto nerviosismo social han resultado en numerosas controversias y desinformaciones. Detallamos lo que se sabe de algunas de ellas.

¿Por qué el barco no se quedó en Cabo Verde?

Ha sido el principal argumento desplegado desde el principio por el presidente canario, Fernando Clavijo. “Seguimos sin entender por qué España asumió, además sin llamar al Gobierno de Canarias, el desembarco de este buque en territorio canario, sin tener ninguna obligación legal de hacerlo”, aseguraba el presidente canario en una entrevista con EL PAÍS a última hora del viernes. En su opinión, el operativo podría haberse organizado en el entorno de Cabo Verde —donde el crucero había recalado a principios de mes— con el barco fondeado y utilizando alguno de sus aeropuertos internacionales para la evacuación aérea. Además, consideró “innecesario” someter a los pasajeros a una travesía de tres o cuatro días adicionales, teniendo en cuenta la situación de ansiedad que podían estar padeciendo.

El Gobierno le respondió ese mismo día: explicó que el Ejecutivo caboverdiano le había confesado no contar con los medios técnicos ni humanos para realizar una operación de este calibre. Tampoco países vecinos como Guinea-Bisáu, Senegal y Mauritania. Así, según La Moncloa, el territorio más cercano dotado con las capacidades necesarias es Canarias. Así lo ha reconocido, además, el director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus. En el operativo desplegado el fin de semana han colaborado 350 efectivos de la Guardia Civil y la Policía Nacional, especialistas NRBQ (Nuclear, Radiológico, Biológico y Químico, unidades de élite formadas para detectar, identificar, neutralizar y descontaminar agentes nucleares, radiológicos, biológicos y químicos). Por el mar han navegado zodiacs, patrulleras de la Guardia Civil; por tierra, se ha echado mano de autobuses y todoterrenos rojos de la Unidad Militar de Emergencias, una ambulancia aérea enviada por Noruega a través del mecanismo de protección civil de la UE y médicos de Sanidad Exterior con equipos de protección.

La segunda reclamación del presidente canario ha sido que el barco pasara de largo hacia la península Ibérica o Países bajos. La OMS y el Gobierno español rechazaron finalmente esta opción, dado que hubiera supuesto varios días más de travesía para unos pasajeros que ya llevaban semanas confinados en un espacio reducido, algunos con enfermedades crónicas. El director de la OMS calificó de “crueldad” el lunes a pie de muelle esta posibilidad. Y añadió: “No creo que deba considerarse siquiera como opción. Debemos preocuparnos por cada vida, incluso por una sola”.

El positivo que Sanidad “ocultó”

Tras protagonizar el momento más peculiar de la crisis, cuando alertó del peligro de que “un roedor bajara de noche” del barco para poner en “riesgo la salud de los canarios”, Fernando Clavijo ha intentado armarse de razones acusando al Ministerio de Sanidad de falta de transparencia en la gestión de la crisis. Un punto clave de la crítica del presidente canario es que el Gobierno central decidió “ocultar deliberadamente” un positivo a bordo del MV Hondius, recogido como real por algunos medios. Sanidad niega toda ocultación y explica que detrás del caso hay una mera discrepancia técnica, resulta del lado español. Cuando el barco estaba fondeado en Cabo Verde, un epidemiólogo del ECDC embarcó y realizó una prueba para analizar a los viajeros más expuestos a los enfermos. Uno de ellos, estadounidense y asintomático, dio un “positivo débil”, según informó posteriormente EE UU. Una segunda prueba dio resultado negativo. Las autoridades estadounidenses decidieron, por prevención, tratar el caso como positivo y el pasajero fue evacuado por separado y con condiciones especiales de aislamiento. Para España, sin embargo, estos resultados eran “no concluyentes” y no mostraban una infección activa, por lo que no había que informar de un positivo. Finalmente, las pruebas realizadas a este pasajero en Estados Unidos han confirmado el resultado negativo, según han informado las autoridades del país.

El “positivo provisional” que ya es definitivo

Cuando los 14 cruceristas llegaron al Hospital Gómez Ulla y se preparaban para una cuarentena que se preveía larga pero tranquila, en la noche del lunes saltó la noticia de que uno de ellos había tenido un “positivo provisional” en las pruebas PCR realizadas al grupo. Inmediatamente surgieron dudas y comentarios sobre qué quería decir exactamente el adjetivo “provisional” en este contexto. Fuentes de Sanidad aseguraron que en toda PCR se hacen dos tomas, una provisional y otra confirmatoria que tarda varias horas más. Otras fuentes de un gran hospital de alto nivel precisaron que cuando hay un positivo en pruebas para infecciones con alto impacto en las personas y la comunidad, la PCR se repite rápidamente con una nueva muestra para asegurarse de que no se debe a un fallo (muy poco probable, pero posible). Finalmente, esta segunda prueba ha confirmado este martes que el caso era positivo.

Más contagios entre personas de los esperados

Cuando las primeras informaciones explicaron que el hantavirus era responsable del brote que estaban sufriendo los cruceristas del MV Hondius, todas las informaciones apuntaron a los roedores como fuentes de contagio. En la literatura había referencias a que una de las variantes del patógeno, la de los Andes, era transmisible entre personas, pero gran parte de la atención siguió puesta en estos pequeños mamíferos y en la posibilidad de que su presencia en el barco explicara los contagios. Los dos nuevos casos positivos diagnosticados tras la evacuación de los pasajeros (con una mujer en estado crítico en Francia y el español en el Hospital Gómez Ulla) elevan a 11 el número de contagios, según el ECDC, y ponen en evidencia una transmisibilidad entre personas que se ha visto favorecida por el contacto estrecho y los reducidos espacios del crucero.

¿Inconsistencias en la evacuación?

Dos fotos despertaron dudas sobre el rigor del operativo y sobre si hubo otras inconsistencias en el protocolo que no llegaron a ser retratadas. El primero, el psiquiatra del Comisionado de Salud Mental del Ministerio de Sanidad que acompañó a los pasajeros españoles en el autobús de camino al aeropuerto, “para hacer un seguimiento de su salud emocional”, fue visto bajar con el equipo de protección (EPI) y la mascarilla en la mano. “Cuando llegara al aeropuerto, se iba a retirar todas las medidas de protección que sí que ha llevado dentro del autobús; las ha dejado en el puesto de mando auxiliar que tenemos instalado en el aeropuerto. Todo esto estaba previsto y ha discurrido con total normalidad”, explicó la ministra de Sanidad en la rueda de prensa de la noche del domingo.

La segunda fotografía fue de un hombre con la mascarilla colgando de su oreja dentro del autobús. Sobre este caso, la titular de Sanidad respondió en la misma comparecencia: “Las personas que van en esos autobuses tienen que guardar medidas de seguridad, pero no son pacientes, son considerados contactos. Ahora tenemos un caso sospechoso de un francés, pero mientras tanto, hemos extremado las medidas de precaución entre todos ellos, y seguirán los protocolos establecidos a nivel internacional y en cada uno de sus países”. El director general de la OMS dijo al respecto: “Muchos de estos pasajeros son personas mayores y pueden imaginar lo incómoda que puede ser esta situación. Solo quiero decir que comprender su situación es muy importante”.

El retraso de la Agencia de Salud Pública

Con el caso 0 contrayendo el virus en Argentina y los contagios ocurriendo en un crucero a miles de kilómetros de España, la anhelada Agencia Española de Salud Pública poco hubiera podido hacer para prevenir el brote. Pero los retrasos acumulados en su tramitación —el último de seis meses, según anunció Sanidad en febrero— y el hecho de que cinco años después de la pandemia ni siquiera se sepa su futura sede ha sido puesto por expertos y algunos políticos como ejemplo de la necesidad imperiosa de crear de una vez este organismo. Una de sus grandes funciones, precisamente, debe ser la de actuar como voz respetada que ejerza un liderazgo incontestable en la gestión de este tipo de crisis.

¿Confinamientos obligatorios o voluntarios?

La oposición en España atacó al Gobierno después de que surgieran contradicciones entre distintos ministros acerca de la obligatoriedad de los confinamientos tras la evacuación.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, abogaba por una cuarentena voluntaria para los 14 pasajeros españoles, mientras que la ministra de Sanidad, Mónica García, pedía que fuera obligatoria. El Gobierno terminó aclarando que podría imponerse de forma obligatoria por razones de salud pública. De hecho, un juez de Madrid ratificó judicialmente el confinamiento preventivo. Los 14 ciudadanos españoles quedaron sometidos a este confinamiento de 42 días en el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla de Madrid. En principio empezaban a contar desde el 6 de mayo, pero tras el positivo de uno de ellos, los técnicos de Sanidad tienen que determinar si el último contacto con un caso fue más tardío, y se empezaría a contar desde el 10 de mayo.

No ha habido tanta severidad respecto de los confinamientos de los ciudadanos de otras nacionalidades: Francia y Países Bajos han establecido un confinamiento domiciliario. Los 20 británicos fueron evacuados a Manchester y trasladados al Hospital Arrowe Park en Wirral, que cuenta con apartamentos independientes. Allí pasarán 72 horas iniciales de pruebas, tras las cuales especialistas del Servicio Nacional de Salud (NHS) determinarán dónde cumplirán un aislamiento de 45 días. Uno de los 17 estadounidenses dio “positivo débil” durante el traslado desde Tenerife hacia un centro especializado en Nebraska, si bien este martes se ha confirmado que en realidad era negativo. El resto está bajo vigilancia sanitaria con posibilidad de continuar la cuarentena en casa según su nivel de riesgo. Las dos pasajeras irlandesas están en un hospital en Dublín, en buen estado y sin síntomas.

Adhanom recordó el lunes en el puerto de Granadilla que “al final, los países son soberanos de implementar sus propias medidas” y que la OMS no tiene capacidad de obligarles.

Fondeo con atraque final

Una de las medidas clave para encauzar las relaciones entre el Gobierno central y el autonómico fue la decisión de que el barco quedaría fondeado en el centro de la dársena del puerto de Granadilla, y no amarrado al dique, como es habitual en los cruceros, y los pasajeros desembarcaran en embarcaciones de menor tamaño cuando su avión estuviese en pista y listo para su despegue.

Pedro Gullón, director general de Salud Pública, señaló que esto supone una dificultad logística añadida, aunque sin alterar el riesgo en términos de salud pública. El domingo, las condiciones climatológicas fueron óptimas, y raras en este enclave de Tenerife: mar en calma y ausencia de viento. El lunes, sin embargo, arreció el viento en el puerto y el mar, incluso dentro de la dársena, comenzó a picarse. Estas condiciones hacían peligroso el transbordo tal y como estaba diseñado.

Por ello, la Capitanía General decretó a las seis de la tarde el amarre del buque, que permaneció una hora atado a tierra. Esta medida permitió acelerar el desembarque de los últimos contingentes. Clavijo, en todo caso, no opuso resistencia: agradeció ser informado por Sanidad y deseó al ministerio que el operativo finalizase con éxito.

¿Pueden nadar estos ratones?

Uno de los momentos más controvertidos del operativo se produjo a apenas seis horas de la llegada a puerto del MV Hondius. La tensión larvada durante la semana explotó en la noche del sábado, pocas horas antes de que arribase el crucero. Al filo de la medianoche, Fernando Clavijo anunciaba por televisión su decisión de prohibir el fondeo del buque. Su decisión de no permitir el fondeo motivó el recurso de la Marina Mercante, que impuso el fondeo.

El presidente canario daba varias razones. La primera, que para evitar retrasos en el operativo ante la demora del avión australiano, se redistribuyesen los pasajeros pendientes —en torno a 40 personas— en los aviones ya dispuestos, que en su conjunto vuelan a menos del 10% de su capacidad.

La segunda ha dado la vuelta al mundo y le ha convertido en carne de memes: “Dado que un vector de contagio pueden ser los roedores, tenemos reparos a que a lo largo de la noche pueda bajar algún roedor y que ponga en peligro la seguridad de los canarios”. La idea quedó descartada, según un informe del Ministerio de Sanidad al que tuvo acceso EL PAÍS esa misma noche.

Sanidad, además, decidió filtrar su conversación con la ministra García, en la que le exponía el supuesto peligro de que algún ratón procedente del barco pudiese saltar a tierra, usando como argumento una conversación con la inteligencia artificial. El lunes, Clavijo denunció en la cadena SER que el Ejecutivo central lo ha querido “ridiculizar y llevar a la anéc.

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