La enfermedad renal será la tercera causa de muerte en España en 25 años
Un gran estudio internacional liderado por nefrólogos españoles alerta sobre el aumento de la enfermedad renal crónica. Los expertos urgen que se implante un cribado nacional.
El riñón es un órgano silencioso, ‘no se queja’, no da señales hasta que es demasiado tarde y lo cierto es que la enfermedad renal crónica (ERC) no deja de crecer en todo el mundo: 850 millones viven con ERC en todo el planeta, 4,6 millones reciben tratamiento renal sustitutivo (TRS), y 1,5 millones mueren cada año (una muerte cada 20 segundos) por ERC; en Europa, 93,1 millones viven con la enfermedad, 750.000 reciben TRS y mueren anualmente por esta causa unas 210.000 personas (una muerte cada dos minutos y medio). Son los resultados de un estudio internacional liderado por el nefrólogo Alberto Ortiz que se han dado a conocer hoy coincidiendo con el Día Mundial del Riñón celebrado recientemente. El trabajo se publica en Nephrology Dialysis Transplantation, revista de alto impacto en la Nefrología.
En España se estima que un 15% de la población sufre algún grado de ERC, en torno a 7,2 millones de personas, y aunque no hay cifras claras (porque en muchas de las de origen cardiovascular está detrás el riñón, los nefrólogos hablan de aproximadamente una muerte cada media hora. Ya está en el top 8 de causas de muerte según el INE tras las enfermedades cardiovasculares y algún tipo de cáncer, indica Emilio Sánchez, presidente de la Sociedad Española de Nefrología (SEN).
El estudio liderado por Ortiz (junto a especialistas europeos, entre ellos Roser Torra, también nefróloga española y presidenta de la Asociación Renal Europea (ERA), junto a Jennifer S. Lees, Vianda S. Stel, Anneke Kramer y Patrick B. Mark) se basa en el Global Burden of Disease (recoge datos de todos los países del mundo sobre carga de enfermedad) y viene a decir que si no cambiamos las cosas, la ERC será la tercera causa de muerte en Europa Occidental y en España para 2050. En nuestro país superará incluso a la cardiopatía isquémica (infartos e insuficiencia cardiaca) y al cáncer de colon, asegura Ortiz.
“A mí me gustaría que dentro de unos años la gente en los bares pudiese hablar con naturalidad de la salud renal, igual que habla del colesterol, ‘oye, ¿y tú cómo tienes el filtrado glomerular? ¿qué albúmina tienes?’ Redundaría en beneficio de todos”, afirma Sánchez. Ambos especialistas subrayan la importancia de hacer una prueba de despistaje. “Por un euro, menos de lo que cuesta un café, se pueden hacer las dos pruebas necesarias: sacar un poco de sangre para determinar la creatinina y calcular el filtrado glomerular, que se hace con un poco de orina para tener la albuminuria”, indica Sánchez.
Necesidad de cribado
Ortiz lo compara con el cáncer de colon: “Teniendo en cuenta la esperanza de vida en España, la gente que en 2050 morirá de ERC ahora tiene entre 50 y 60 años. En el cáncer de colon, por su alta mortalidad, a la gente entre 50 y 69 años se le pide un análisis de heces para su diagnóstico temprano. Con esas estimaciones de mortalidad de la ERC, similar o superior al cáncer de colon, pensamos que debería hacerse lo mismo, las autoridades sanitarias deberían establecer un cribado. De hecho, se pueden unir los dos programas: recoges una muestra de caquita y con el mismo esfuerzo o menos se puede recoger una muestra de pis para medir la albúmina en orina. Analizar eso cuesta medio euro”. Y añade: “Una vez que sabes que la ERC mata más gente al año que el cáncer de mama y que en los próximos 20 años va a matar más gente que el cáncer de colon, si ofreces el diagnóstico precoz del cáncer de mama y el cáncer de colon, ¿por qué no ofreces el diagnóstico precoz de la ERC que es más barato y no invasivo?”.
Ortiz explica que cuando los riñones se dañan, lo primero que ocurre es que empiezan a dejar escapar a la orina la proteína albúmina de la sangre. “Luego con los años van perdiendo función, 5 ó 10 años después de detectar esos niveles altos de albúmina ya baja la función de los riñones y eso ya es irreversible”. Pero además del papel de los riñones conocido por todos de eliminación de productos tóxicos derivados de la dieta y el metabolismo, el especialista destaca su función antienvejecimiento. “Las células renales producen y mandan a la sangre moléculas gerosupresoras, o sea, antienvejecimiento. Y la más famosa de todas, porque la conocemos desde hace años, es Klotho, que actúa por varios mecanismos, entre ellos, antiinflamatorio y protector tisular para retrasar el envejecimiento. No podemos medir Klotho en la clínica, pero sabemos que la albuminuria es consecuencia del daño renal y al mismo tiempo lo causa (es un círculo vicioso) y hace perder la capacidad de los túbulos renales para producir Klotho”.
En este sentido, Ortiz recuerda que el verano pasado en un estudio publicado en Cell se puso de manifiesto que parte del efecto antienvejecimiento del ejercicio se debe a que al hacer ejercicio los riñones producen una molécula diferente a Klotho, la betaína. “Lo cierto es que al pensar en ERC pensamos en diálisis, pero eso solo le ocurre a unos pocos, es un problema de salud que va más allá. Lo que sí le ocurre a todas las personas con ERC es que tienen un envejecimiento acelerado de su cuerpo, su cuerpo cumple más años que su DNI”.
Es reversible si se detecta pronto
La mayoría de personas no nota nada hasta que empiezan a no comer, a vomitar, a estar muy cansados… Van a Urgencias y descubren que ya necesitan dializarse, detalla Ortiz, quien recalca que la mayoría de los casos no muestran manifestaciones hasta que es demasiado tarde. Por eso la importancia de detectarlo pronto y establecer un cribado a partir de ciertas edades. La buena noticia es que se ha avanzado mucho en los últimos 5 años y hay cuatro nuevos tratamientos para la ERC “que se pueden aplicar desde que tienes albuminuria, aunque tengas función renal normal, lo que retrasa la necesidad de diálisis hasta 30 años”.
Por el lado preventivo, es decir, lo que uno mismo puede hacer, no hay secreto: se trata de seguir las mismas pautas que para otras enfermedades, como las cardiovasculares. Llevar una vida sana, hacer ejercicio moderado, no tomar tóxicos como el tabaco (provoca albuminuria). “También evitar neurotóxicos, como los antiinflamatorios no esteroides (no tomarlos de forma continua durante años) y no hacer excesos con el fosfato de la dieta. Se puede resumir en ‘comer de mercado y no de supermercado’, o sea, comprar los alimentos crudos y cocinarlos, y evitar los ultraprocesados. Éstos tienen unos aditivos (se identifican con una E seguida de unas letras/números) que son sales de fosfato muchos de ellos y no es bueno para los riñones. Por ejemplo, las bebidas de cola”, apunta Ortiz.
¿Por qué está aumentando la ERC?
Para el nefrólogo del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, hay dos factores a tener en cuenta. Por un lado, lo que otros están haciendo bien, como el diagnóstico y tratamiento precoz: “En cáncer de colon, por ejemplo, se busca en población entre 50 y 69 años sana un tumor incipiente, lo que permite tratar tempranamente. La gente no se muere por esas causas y le da tiempo a desarrollar las enfermedades en las que vamos atrasados en el diagnóstico precoz, como la ERC”. Por otro lado, señala Ortiz haciendo autocrítica, “esperamos a que haya bajado la función renal para decir que hay un problema, no se pide suficiente albuminuria”.
Y va más allá. Explica que cuando existe sobrepeso, si se sigue haciendo lo mismo se tendrá obesidad. Existe la prediabetes y la diabetes; la tensión arterial alta y la hipertensión; la preinsuficiencia cardiaca y la insuficiencia cardiaca. “Pero en la ERC solo existe la ERC, no existe aún la preenfermedad renal crónica, un toque de atención, un aviso. No tenemos prevención primaria”. Esto depende de varios actores: de las autoridades sanitarias establecer ese cribado poblacional sencillo y de los científicos desarrollar el concepto de preenfermedad renal crónica, “algo en lo que estamos trabajando activamente en la Asociación Renal Europea en conjunto con la SEN”. Sin olvidar a la propia población, que debe concienciarse de ese ABCDE del abordaje holístico al síndrome cardiovascular renal metabólico, porque todo está muy unido: A de albuminuria, B del inglés blood pressure (presión arterial), C de colesterol, D de diabetes y E de filtrado glomerular estimado. Todo el mundo conoce su BCD, hay que entender la importancia de esas dos letras más. Rocío R. García-Abadillo (DM)






















