La medicina moderna lucha contra la resistencia antimicrobiana

Se avanza en el desarrollo de nuevas moléculas y en la optimización de fármacos para patógenos multirresistentes.

La resistencia antimicrobiana, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se sitúa entre las diez principales amenazas para la salud pública a nivel global. Se estima que cada año en Europa más de 670.000 infecciones son causadas por bacterias resistentes y unas 30.000 personas pierden la vida directamente por esta causa.
Es una situación que nos encamina hacia lo que se conoce como `era posantibiótica´, donde infecciones comunes podrían llegar a ser mortales debido a la falta de tratamientos efectivos. En este escenario, la microbiología juega un papel fundamental en cuanto a la detección, control  y prevención.

Así, el laboratorio es la primera línea de actuación frente a las infecciones. “Nos encargamos de la identificación de los patógenos y la determinación de sus patrones de sensibilidad y resistencia antimicrobiana, informando con rapidez y fiabilidad al personal clínico de la presencia de bacterias multirresistentes”, expone Rodolfo Luján, experto en Microbiología y director técnico del laboratorio Analiza del Hospital Universitario HLA Moncloa.

Mediante técnicas avanzadas, los profesionales de la microbiología proporcionan datos clave para un tratamiento adecuado y para reducir la propagación de cepas resistentes. “Pruebas rápidas y precisas como PCR, espectrometría de masas (MALDI-TOF) y Secuenciación de Nueva Generación (NGS) permiten la identificación rápida y precisa de patógenos y genes de resistencia, optimizando la toma de decisiones clínicas”, explica el doctor Luján.

Respuesta coordinada

El control de estas cepas tan peligrosas requiere de una respuesta rotunda, coordinada y protocolizada por parte de todos los profesionales sanitarios y autoridades implicadas. Para ello, son esenciales los Programas de Optimización del Uso de Antibióticos (PROA), equipos activos en los hospitales formados por profesionales de diferentes disciplinas. Médicos, microbiólogos, farmacéuticos, preventivistas y personal de enfermería gestionan  esta cuestión de salud pública, de manera integral.

Rodolfo Luján destaca que en los últimos años las investigaciones están impulsando avances en el desarrollo de nuevas moléculas antimicrobianas y estrategias. “La ciencia explora nuevos enfoques como péptidos antimicrobianos sintéticos, moduladores del sistema inmune o terapias basadas en bacteriófagos (virus que infectan bacterias). Además, la Inteligencia Artificial y la biología computacional están acelerando la identificación de nuevos compuestos con actividad antibacteriana, optimizando el diseño de fármacos dirigidos a dianas específicas de patógenos multirresistentes”, concreta el experto.

Dentro de este desafío global, los laboratorios clínicos desempeñan un papel indispensable en la detección y prevención de infecciones resistentes. La combinación de tecnología avanzada, investigación científica y programas de optimización del uso de antibióticos son clave para preservar la eficacia de los tratamientos antimicrobianos y proteger la salud de las generaciones futuras. Julia Moreno.

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