Se cronifica el insomnio en España y genera pérdidas millonarias en salud y productividad
La Alianza por el Sueño impulsa una iniciativa que permite a los ciudadanos conocer el coste económico y social de la falta de descanso y sumarse a soluciones para mejorar la calidad de vida.
En nuestro país, casi 1 de cada 2 españoles presenta síntomas de insomnio que repercuten negativamente en su salud física y mental, afectando al bienestar general de la población. Por ello, la falta de sueño supone un problema de salud pública en España, que además conlleva un alto coste económico en todos los niveles de la sociedad.
Con motivo del Día Mundial del Sueño, recientemente celebrado, nace el ‘Banco Nacional del Sueño’ con el objetivo de poner de manifiesto ante todos los ciudadanos el grave impacto económico y sanitario del insomnio en nuestro país. Esta campaña, creada por la Alianza por el Sueño, pretende concienciar sobre las distintas consecuencias derivadas de la mala calidad del sueño, que afectan directamente a diferentes ámbitos de la economía española, más allá del deterioro en la calidad de vida de las personas que sufren los síntomas propios del insomnio.
A través de mensajes situados en varios puntos de interés en Madrid y de la web de la campaña, donde los usuarios pueden sumarse a la iniciativa creando sus cuentas y descargando el kit de bienvenida con moneda virtual, el ‘Banco Nacional del Sueño’ pone el foco en el elevado gasto económico que la falta de sueño genera para toda la población. Sin ir más lejos, en España se pierden cada año aproximadamente 12.000 millones de euros (0,82% del PIB) por la caída de productividad derivada del insomnio, según el instituto RAND Europe, lo que demuestra que el alcance de la falta de sueño no solo afecta al bienestar físico y mental de la población.
En palabras del doctor Lorenzo Armenteros, miembro del Grupo de Trabajo de Salud Mental de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) y de la Alianza por el Sueño: “El insomnio no es un problema individual, puesto que las consecuencias de dormir mal se extienden a muchos sectores de la sociedad. No podemos permitir que la falta de sueño sea un problema de salud pública para toda la población española y que, además, implique un coste económico tan elevado para nuestro país. Por tanto, debemos ser conscientes de la necesidad urgente de corregir esta situación por parte de instituciones, profesionales sanitarios y ciudadanía en general“.
El elevado coste económico de la falta de sueño en España
La huella que provoca dormir mal tiene un coste macroeconómico comparable a una recesión sectorial. De hecho, la falta de sueño está asociada a numerosas consecuencias negativas que impactan en distintas esferas de la sociedad. A nivel laboral, el insomnio crónico se asocia a entre 11 y 18 días de absentismo, 39 a 45 días de presentismo (estar en el trabajo, pero con bajo rendimiento) y a una pérdida general de productividad de entre 44 y 54 días al año, lo que se traduce en un perjuicio de casi el 1% del PIB. Asimismo, los trabajadores que experimentan falta de sueño se enfrentan a un mayor riesgo de cometer errores, valorar insuficientemente los riesgos, tomar peores decisiones y sufrir accidentes, lo que puede derivar en lesiones y discapacidades.
Precisamente, la seguridad vial es otro ámbito afectado por el insomnio, también en el plano económico. Según la Dirección General de Tráfico, el insomnio causa hasta el 30% de accidentes de tráfico graves. Dormir entre 4 y 5 horas al día multiplica por cuatro el riesgo de accidente y dormir menos de 4 horas lo multiplica por once. Por ello, la falta de sueño contribuye a los aproximadamente 16.000 millones de euros al año que cuestan los accidentes de tráfico a la sociedad española, equivalentes al 2% del PIB, según un estudio de la Fundación Instituto Tecnológico para la Seguridad Vial (Fitsa) y la Universidad Politécnica de Madrid.
Por otro lado, el sistema sanitario también se ve perjudicado económicamente por la mala calidad del sueño de los españoles. El gasto en benzodiacepinas, uno de los tratamientos más recetados para el insomnio, supera los 100 millones de euros anuales. Además, el consumo de estos fármacos afecta la calidad de vida, alterando la arquitectura del sueño y generando consecuencias negativas como deterioro de la memoria y atención, mayor riesgo de caídas (especialmente en personas mayores), dependencia y adicción.
Según el doctor Gonzalo Pin, coordinador del Grupo Social de la Alianza por el Sueño y del Comité de Sueño y Cronobiología de la Asociación Española de Pediatría (AEP), “el desafío de dormir bien en nuestro país trasciende el sistema sanitario. El insomnio genera pérdidas de productividad, aumenta el riesgo de accidentes laborales y de tráfico y eleva la presión sobre la infraestructura sanitaria. Ante ello, es fundamental tomar medidas que favorezcan el cuidado del sueño y el tratamiento del insomnio, no solo para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, sino también para reducir las enormes pérdidas económicas que provoca en España“.
Dormir mal también tiene consecuencias sociales
La falta de sueño también supone un inconveniente en la esfera social y personal, causando un impacto real. Por ejemplo, en las relaciones afectivas, más del 10% de las rupturas de pareja podrían deberse a problemas de sueño. Asimismo, los efectos de la mala calidad del sueño afectan al ámbito escolar de niños y adolescentes, condicionando su rendimiento académico. Según el último Informe FAROS, un 17% de los niños acuden al colegio con sueño y un 4% se quedan dormidos en clase. Además, el 24% de los adolescentes reportan que su rendimiento escolar se ve comprometido por la falta de descanso y más de la mitad (52%) reconoce dormir menos de 8 horas entre semana.
Esta realidad evidencia la necesidad de cuidar el sueño adecuadamente para proteger la salud, mejorar la calidad de vida y reducir el gasto asociado a los problemas derivados de la falta de sueño en España. J.S.LL. (SyM)






















