Hallan dos desencadenantes principales del asma en entornos ambientales interiores

Hasta ahora, pocos estudios han evaluado exhaustivamente la influencia combinada de múltiples determinantes domésticos y ambientales en la morbilidad del asma entre los adultos. Ahora, se cuenta con recientes investigaciones que confirman que los cambios ambientales adecuados en el hogar pueden ayudar a las personas con asma a controlar su afección de forma más eficaz.

El asma es una enfermedad respiratoria crónica no transmisible que afecta a personas de todas las edades, si bien sus resultados han mejorado con el tiempo, sigue contribuyendo sustancialmente a la morbilidad.

Hay evidencia de que las exposiciones ambientales en interiores influyen significativamente en la morbilidad de esta patología, y sobre ello se ha centrado un estudio llevado a cabo por un equipo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Texas A&M (EEUU).

La mayoría de los estudios de este tipo se centran en los niños, pero como en muchos casos de asma se dan en adultos, nos hemos centrado en ellos y en su entorno interior”, explicó Alexander Obeng, estudiante de doctorado de la citada Universidad y autor principal del estudio. “Los adultos pasan hasta el 90% de su tiempo  en interiores, donde el aire puede ser incluso más contaminado que en el exterior”, afirmó dicho investigador.

Para el estudio, publicado en la revista ‘Atmosphere’, el equipo analizó datos pertenecientes a 1.600 adultos con asma, recopilados entre 2019 y 2022, para evaluar los efectos de los determinantes domésticos y ambientales en la morbilidad del asma en Texas. El equipo analizó cuatro resultados (ataques de asma, síntomas, problemas de sueño y limitaciones en las actividades diarias) y su relación con el entorno de la persona.

Principales desencadenantes

Los investigadores identificaron dos desencadenantes principales del asma en el hogar: no tener un extractor de aire en la cocina y el baño, y fumar en el interior del hogar, “lo que confirma investigaciones anteriores”, según el prof. Obeng.

Los factores interiores importantes, según este equipo investigador, incluyen el humo del tabaco, los productos de limpieza químicos, el moho, los ácaros del polvo, las cucarachas, los roedores y los alérgenos de las mascotas, entre otros.

En concreto, el equipo pudo observar que las personas fumaban o no usaban purificadores de aire, tenían mayor probabilidad de sufrir ataques de asma, síntomas frecuentes o dificultad para dormir y mantenerse activas. Por otro lado, quienes vivían en hogares sin problemas de moho, ratones ni ratas y sin mascotas peludas presentaban menos problemas de asma.

Los datos también mostraron que las mujeres, los adultos mayores y personas de determinadas razas étnicas sufren más complicaciones del asma que otros grupos, lo que refleja disparidades en los ingresos, la calidad de la vivienda y el acceso a la atención médica que, según el prof. Obeng, “pueden empeorar la carga del asma para algunas de estas personas”.

En definitiva, “Los cambios ambientales adecuados en el hogar podrían ayudar a los adultos con asma a controlar su afección de forma más eficaz”, incidió el experto. Al centrarse en adultos, este estudio contribuye a la base de evidencia necesaria para orientar intervenciones específicas y estrategias de salud pública para reducir la carga del asma. Ana Mera, farmacéutica/ M.T.T. (SyM)

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