¿Se puede detectar la ELA de una manera precoz, rápida y poco invasiva?

La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es una enfermedad devastadora que debilita rápidamente los músculos y provoca la pérdida de movimiento. Lamentablemente, tras recibir el diagnóstico, la mayoría de los pacientes vive solo entre dos y cinco años. No existe cura para la enfermedad, y dar el diagnóstico definitivo puede ser complicado, lo que genera retrasos para comenzar el tratamiento adecuado.

María del Valle Palomo, de la Fundación IMDEA Nanociencia, lidera un proyecto que persigue detectar la ELA de manera precoz, rápida y mínimamente invasiva. En consorcio con Silvia Corrochano, de la Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Clínico San Carlos, la investigación se centra en un análisis de sangre en el que se estudian ciertas proteínas de los linfocitos de los pacientes. “Hemos visto ciertas anomalías en esas proteínas, y ahora somos capaces de detectar estas anomalías mediante una técnica rápida y aplicable a la clínica”, destaca Palomo. El equipo tiene que validar el análisis con un mayor número de pacientes para poder evaluar de manera robusta la capacidad diagnóstica con un simple análisis de sangre.

Además de permitir un diagnóstico mucho más rápido y temprano, lo que permitiría comenzar a tratar la enfermedad antes y, así, mejorar la calidad de vida de los pacientes, la prueba podría servir también para medir la eficacia de nuevos tratamientos de la enfermedad. La ELA, recuerda Palomo, es muy heterogénea y, en comparación con otras enfermedades neurodegenerativas, suele avanzar muy rápido. Por tanto, es crucial disponer de elementos diagnósticos accesibles que permitan una detección personalizada y rápida de los pacientes.

Aunque está en una fase temprana, y todavía no se va a aplicar en la práctica clínica, la investigación abre las puertas a diferentes modalidades de detección de temprana en neurodegeneración, tanto en la ELA como en otras enfermedades neurodegenerativas. “Algunos de los marcadores que estamos estudiando también se han visto alterados en otras enfermedades y, por tanto, tenemos como objetivo poder evaluar esta técnica también para esas patologías”, avanza la investigadora. M. Baldomà (LV)

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