Localizado un compuesto intestinal que actúa como protector de la salud del hígado

Las bacterias intestinales desempeñan un papel importante en el desarrollo de la enfermedad del hígado graso. El riesgo de que una mujer consumidora de una dieta rica en grasas y azúcares durante el embarazo y la lactancia traspase el problema a su descendiente podría reducirse gracias al hallazgo de un compuesto dentro microbioma intestinal.

La enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD, por sus siglas en inglés) está emergiendo como la enfermedad hepática no transmisible más prevalente en todo el mundo, tanto en adultos como en niños. “La prevalencia de MASLD en niños es de aproximadamente el 30 % en personas con obesidad y de aproximadamente el 10 % en niños sin obesidad”, según datos aportados por el Dr. Jed Friedman, director del Centro de Diabetes Harold Hamm de OU Health y profesor de Bioquímica y Fisiología en la Facultad de Medicina de Oklahoma, desde donde se ha realizado un estudio al respecto.

Esta nueva investigación, publicada en ‘eBioMedicine’, sugiere que el riesgo de hígado graso en hijos de mujeres consumidoras de una dieta rica en grasas y azúcares durante el embarazo y la lactancia podría reducirse gracias a un compuesto producido por bacterias intestinales sanas conocido como ‘indol’.

Los investigadores partieron de la hipótesis de que las bacterias intestinales, conocidas colectivamente como microbioma, desempeñan un papel importante en el desarrollo de la enfermedad del hígado graso. Posteriormente, alimentaron a ratones hembra con una dieta rica en grasas y azúcares (al estilo occidental) durante la gestación y la lactancia, mientras algunos de los ratones también recibieron indol.

Tras el destete, las crías se criaron con una dieta normal antes de ser alimentadas posteriormente con una dieta al estilo occidental para inducir el desarrollo de la enfermedad del hígado graso. “Dado que las crías heredan su microbioma de su madre, una dieta materna deficiente puede moldear el microbioma del bebé de manera perjudicial”, indicó el Dr. Friedman.

Entre las crías cuyas madres recibieron indol, los investigadores observaron varios resultados alentadores. Estos ratones mantuvieron hígados más sanos, ganaron menos peso, presentaron niveles más bajos de azúcar en sangre y células grasas más pequeñas, incluso después de una exposición a una dieta occidental en etapas posteriores de su vida. Los científicos también observaron la activación de una vía intestinal protectora que involucra al receptor de hidrocarburos acilo (AHR).

Por su parte, las grasas hepáticas nocivas, conocidas como ceramidas de cadena larga, se mantuvieron sin cambios, mientras que las ceramidas beneficiosas de cadena muy larga aumentaron.

Para los investigadores, uno de los aspectos más notables fue que, al transferir las bacterias intestinales de estas crías protegidas a otros ratones que no habían recibido indol, estos también mostraron una reducción del daño hepático, lo que evidencia aún más que el microbioma desempeña un papel clave en la protección.

Si bien los hallazgos se basan en estudios con animales y, de acuerdo con los autores de este trabajo, se necesita más investigación antes de aplicarlos a los humanos, el estudio abre la puerta a nuevos enfoques para reducir la creciente carga de MASLD a través de la prevención temprana. “Salvo la pérdida de peso, actualmente no existen medicamentos aprobados para el tratamiento de la MASLD pediátrica una vez que se ha establecido”, agregó, por su parte, la Dra. Karen Jonscher, profesora asociada de bioquímica y fisiología en la Facultad de Medicina de la OU.  L.D.B./M.T.T. (SyM)

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