La disminución de la fertilidad puede afectar al envejecimiento cognitivo
Un aumento en el tiempo acumulado de embarazo y lactancia se correlaciona con una mayor capacidad cognitiva, memoria verbal y memoria visual en etapas posteriores de la vida. En cambio, la disminución de la fertilidad puede afectar al envejecimiento cognitivo.
Las repercusiones en la salud cognitiva de las adaptaciones del cerebro femenino al embarazo se han pasado por alto durante mucho tiempo. Al respecto, hay evidencia, por ejemplo, de que, durante la gestación y el posparto, las mujeres presentan detrimentos en el rendimiento cognitivo en dominios específicos, particularmente la memoria verbal, que persisten hasta unas 32 semanas después del parto.
En este contexto, constatar que la maternidad puede dejar una marca duradera en el cerebro de las mujeres, moldeando su salud cognitiva ha sido el objetivo de un estudio dirigido por la profesora de antropología de la Universidad de California en Los Ángeles (EEUU), Molly Fox.
Los resultados, publicados en la revista ‘Alzheimer & Dementia’, revelaron que un aumento en el tiempo acumulado de embarazo y lactancia se correlacionaba con una mayor capacidad cognitiva, memoria verbal y memoria visual en etapas posteriores de la vida. En cambio, la disminución de la fertilidad puede afectar al envejecimiento cognitivo.
Para su investigación, el equipo planteó la hipótesis de que una lactancia materna más prolongada, un mayor número de embarazos y una mayor proporción de ambos se corresponderían con una mejor función cognitiva en las mujeres posmenopáusicas.
Los resultados coincidieron con la teoría: los investigadores descubrieron que las mujeres con un embarazo promedio de 30,5 meses, en comparación con las que nunca habían estado embarazadas, tenían una puntuación de cognición global un 0,31 % más alta. Se esperaría que una mujer que amamantó durante un promedio de 11,6 meses a lo largo de su vida tuviera una puntuación de cognición global un 0,12 % más alta si todo lo demás se mantuviera igual.
Asimismo, pudieron comprobar que cada mes adicional de embarazo se asoció con un aumento de 0,01 puntos en la puntuación general de capacidad cognitiva. Cada mes adicional de lactancia materna mostró el mismo aumento, así como un aumento de 0,02 puntos en la puntuación de memoria verbal y visual.
Si bien estos resultados respaldan una conexión entre el embarazo y la lactancia materna con la resiliencia cerebral a largo plazo, persisten interrogantes sobre los procesos biológicos y socioculturales que subyacen a esta asociación.
De cualquier modo, la investigación podría abrir la puerta a posibles avances en estrategias preventivas dirigidas a mujeres con mayor riesgo de padecer Alzheimer. A nivel poblacional, comprender este patrón podría impulsar nuevas investigaciones sobre cómo los cambios en los hábitos de fertilidad afectarán las tendencias del envejecimiento cerebral.
“Estos efectos son mínimos, comparados a los observados con otros factores de protección conocidos, como no fumar y la actividad física intensa, en una enfermedad como el Alzheimer, tan difícil de prevenir y tratar, son hallazgos a tener en cuenta”, según concluyen los autores del trabajo. M.T.T./ L.D.B. (SyM)





















