El vínculo entre humanos y mascotas aporta beneficios mutuos

En España viven alrededor de 20 millones de mascotas. Según datos de la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos para Animales de Compañía, esta cifra refleja su creciente papel en la sociedad. En especial, los casi siete millones de perros y cerca de cinco millones de gatos han dejado de ser considerados simples animales de compañía para convertirse en un miembro más de la familia.

Diversos estudios indican que el vínculo entre humanos y mascotas aporta beneficios mutuos para la salud, tanto física como mental. En el plano psicológico, el contacto con ellas reduce el estrés, la ansiedad y la soledad. Además, las terapias asistidas con animales son eficaces en contextos tan diversos como hospitales, centros penitenciarios, residencias de mayores y clínicas de salud mental.

En el caso de las mascotas, la calidad del vínculo con sus cuidadores influye en su salud. Los tutores comprometidos proporcionan más atención y cuidados, mientras que una convivencia estresante, el maltrato o el manejo inadecuado pueden provocar problemas de comportamiento y elevar los niveles de cortisol, debilitando su sistema inmunitario. En este sentido, mantener a la mascota dentro del hogar como parte de la familia la hace más fuerte y reduce su exposición a vectores y patógenos ambientales, como los flebótomos, pequeños insectos similares a mosquitos que pueden transmitir enfermedades como la leishmaniosis, que afecta tanto a perros como a humanos. No obstante, esto no significa que los paseos deban restringirse, se recomienda adaptarlos para minimizar los riesgos. En el caso de la
leishmaniosis, evitar los paseos al amanecer y al atardecer —momentos de mayor actividad del flebótomo— reduce la posibilidad de infección.

Los patrones climáticos están favoreciendo la expansión del flebótomo a nuevas regiones de Europa y la creciente movilidad de las personas y de sus mascotas, que cada vez viajan más junto a sus tutores, contribuye a la aparición de nuevos brotes en áreas previamente libres de la enfermedad.

Medidas de prevención

La leishmaniosis es la segunda enfermedad parasitaria más frecuente después de la malaria, pero su control sigue siendo un reto debido a la falta de vacunas eficaces para humanos y al limitado número de tratamientos disponibles. En este contexto, la vacunación de los perros, principal reservorio de Leishmaniasis, es esencial. Desde LETI Pharma destacan que los programas de vacunación canina en varios países reducen la incidencia en perros y disminuyen el riesgo de transmisión en personas.

Combinar vacunas

La experiencia acumulada en estos programas está ayudando a acelerar el desarrollo de futuras vacunas destinadas a humanos. Junto a la vacunación, existe un consenso en que la estrategia efectiva para controlar la
leishmaniosis combina con otras medidas, como collares o pipetas con acción repelente, que reducen la exposición al flebótomo y maximizan la protección tanto de los animales como de las personas. L.C.

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