La fertilidad masculina y los cambios estacionales

La biología humana no es ajena al ritmo de las estaciones. También la calidad del semen experimenta variaciones a lo largo del año, constatándose mejores parámetros en los meses de verano y descensos en invierno. Un patrón que se observa incluso en climas cálidos y que apunta a factores más complejos que la mera temperatura ambiental.

Es sabido que muchos procesos biológicos humanos cambian con las estaciones del año, y un ejemplo de ello se encuentra en la espermatogénesis, respecto a lo cual las temperaturas podrían influir en la calidad del esperma.

Estas variaciones han sido objeto de un estudio por parte de científicos de las Universidades de Manchester (Reino Unido), la Queen’s University (Ontario, Canadá) y Cryos International (Aarhus, Dinamarca), según el cual, la calidad del esperma es mayor en verano y menor en invierno.

Para abordar ese tema, el nuevo estudio, publicado en la revista ‘Reproductive Biology and Endocrinology’, analizó muestras de semen de 15.581 hombres que solicitaron ser donantes de esperma entre 2018 y 2024, con edades entre los18 y 45 años y habitantes de dos puntos geográficos muy diferentes en cuanto a temperatura: Dinamarca y Florida.

Para la elaboración del trabajo se utilizaron modelos estadísticos avanzados con el fin de identificar tendencias estacionales teniendo en cuenta la edad del hombre, las temperaturas exteriores y los cambios a largo plazo durante el período de estudio.

El equipo examinó la concentración de espermatozoides, la motilidad ( ya qué tan bien pueden nadar y avanzar ) y el volumen de eyaculación durante todos los meses del año. Todas las muestras se analizaron en una hora utilizando el mismo sistema asistido por computadora para garantizar una medición consistente. Asimismo, analizaron las temperaturas exteriores durante el mes en que se recogió el esperma y dos meses antes, cuando comienza el desarrollo temprano del esperma.

“Nos sorprendió la similitud del patrón estacional en dos climas completamente diferentes. Incluso en Florida, donde las temperaturas se mantienen cálidas, la motilidad de los espermatozoides alcanzó su punto máximo en verano y disminuyó en invierno, lo que indica que es poco probable que la temperatura ambiente por sí sola explique estos cambios”, explicó el prof. Allan Pacey de la Universidad de Manchester.

“Incluso en Florida, donde las temperaturas se mantienen cálidas, la motilidad de los espermatozoides alcanzó su punto máximo en verano y disminuyó en invierno, lo que indica que es poco probable que la temperatura ambiente por sí sola explique estos cambios”, agregó dicho investigador.

En líneas generales, el estudio no encontró cambios estacionales significativos en cuanto a la concentración total de espermatozoides ni en el volumen de eyaculación, lo que sugiere que la cantidad de espermatozoides producidos no varía según la estación, aunque sí varía su capacidad para moverse con eficacia.

Los hallazgos encontrados revelaron una variación estacional fuerte y consistente en la concentración de espermatozoides progresivamente móviles. Los espermatozoides de rápido movimiento fueron más abundantes en junio y julio tanto en ambos puntos geográficos de Dinamarca y de Florida, mientras los niveles más bajos se registraron en diciembre y enero, a pesar de que Florida se mantiene cálida todo el año.

En cuanto a la cantidad de espermatozoides móviles por eyaculado, se observó un patrón estacional, incluso después de tener en cuenta la temperatura, lo que indica que otros factores además del calor (como la variación en el estilo de vida, la luz diurna o la exposición ambiental) pueden influir en la motilidad de los espermatozoides.

De ello se desprende que la calidad del semen (medida como la concentración y el número de espermatozoides progresivamente móviles) presenta una variación estacional clara y constante en varones que viven tanto en climas templados como subtropicales.

Estos resultados resaltan, por tanto, la importancia de considerar la estacionalidad al evaluar los parámetros seminales para la evaluación de la fertilidad e indican que existe una variación estacional en la calidad del semen, incluso en climas cálidos. “Arrojan luz sobre nuestra comprensión de la salud reproductiva masculina y podrían ayudar a mejorar los resultados de fertilidad”, concluyó el prof. Pacey. J.S.LL (SyM)

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