10 claves para cuidar la salud bucal después de los 60 y ganar en calidad de vida
Recomendaciones prácticas para incorporar el cuidado de la salud bucal en el día a día de las personas mayores.
Con motivo del Día Mundial de la Salud Bucal, que se celebró recientemente, se presenta el documento práctico ’10 claves de salud bucal en la madurez’, que incluye recomendaciones claras para incorporar el cuidado de la boca en la rutina diaria.
La población mundial está experimentando un cambio demográfico vinculado al aumento de la esperanza de vida. Según Naciones Unidas, a mediados de la década de 2030 habrá 265 millones de personas de 80 años o más, más que los bebés menores de un año; y, a finales de la década de 2070, la población mundial de 65 años o más alcanzará los 2.200 millones, superando en número a las personas menores de 18 años. En este escenario, la salud bucal se convierte en un componente clave de la longevidad saludable, por su relación con la alimentación, el habla, la interacción social y el bienestar general.
“En un mundo en el que cada vez viviremos más años, no podemos seguir considerando la salud bucal como algo secundario. Cuidar la boca es una parte esencial del bienestar y de la calidad de vida. Con este decálogo, queremos ofrecer recomendaciones sencillas y aplicables en el día a día“, explica la doctora Marta Larrea, dentista. El decálogo se basa en información divulgativa y en un enfoque clínico europeo, como el de la campaña ‘Oral Health Throughout Life’, impulsada por la European Federation of Periodontology (EFP).
- Rutina diaria completa
A medida que las personas cumplen años, pueden aparecer problemas como caries o enfermedad de encías. Incorporar una correcta técnica de cepillado, que incluya la limpieza interdental, junto con controles dentales regulares, limpiezas profesionales, educación sobre el cuidado de la salud bucal y orientación dietética, permite mejorar significativamente la salud de la boca.
- Preserva tus dientes y actúa a tiempo
El 23% de las personas mayores de 60 años ha perdido todos sus dientes; no conviene normalizarlo. Además de influir en el habla y la confianza, la pérdida dentaria se asocia con un mayor riesgo de enfermedades sistémicas, como cardiopatías y diabetes, debido en gran medida a la inflamación crónica causada por la enfermedad periodontal. Abordarla mediante prevención, controles y opciones de rehabilitación –como prótesis sobre dientes naturales o implantes– ayuda a mejorar el bienestar y la calidad de vida.
- La salud bucal también forma parte de tu salud general
En edades avanzadas, es habitual convivir con una o más enfermedades crónicas y con los tratamientos asociados. Mantener buenos hábitos de cuidado de la salud bucal, acudir a controles dentales regulares, adoptar hábitos saludables y seguir una alimentación equilibrada ayuda a cuidar la boca y a favorecer el bienestar general.
- Encías sanas, base de una boca sana
Más del 60% de las personas mayores de 65 años tiene algún grado de enfermedad periodontal, y la prevalencia de periodontitis severa es mayor en personas de 65 a 74 años. Esta condición puede provocar pérdida de dientes e infecciones, y se asocia con problemas de salud sistémicos. La enfermedad periodontal no es solo resultado del envejecimiento, sino que está causada por el biofilm dental: su eliminación diaria mediante un cepillado correcto, limpieza interdental y visitas regulares al dentista ayuda a prevenir inflamación, sangrado y pérdida de dientes.
- Boca bien hidratada
La xerostomía, o boca seca, afecta a cerca del 33% de las personas mayores y puede aparecer por el uso de medicamentos, enfermedades sistémicas, tratamientos oncológicos o cambios fisiológicos asociados al envejecimiento. Esta condición aumenta el riesgo de caries y enfermedad periodontal, y dificulta hablar o tragar, por lo que la hidratación, evitar irritantes como el alcohol, el tabaco y la cafeína, y el uso de productos específicos para estimular la producción de saliva y lubricar la cavidad bucal son fundamentales para prevenir complicaciones.
- Esmalte protegido, desgaste a raya
Con la edad, el esmalte puede volverse más susceptible, lo que aumenta el riesgo de sensibilidad, caries y fracturas. Para funciones orales, como el bruxismo o la pérdida de dimensión vertical, pueden afectar la masticación y reducir la calidad de vida. Para prevenir el desgaste del esmalte, es importante controlar hábitos como el bruxismo, ajustar correctamente las prótesis dentales y acudir a revisiones periódicas que permitan detectar y tratar a tiempo los primeros signos de erosión.
- Masticar bien ayuda a comer mejor
A partir de los 65 años, factores como la pérdida de dientes, enfermedades de las encías y prótesis mal ajustadas pueden dificultar la masticación, afectando la alimentación y el bienestar. Un cuidado adecuado de la salud bucal, tratamientos oportunos y la rehabilitación de la función masticatoria con prótesis bien ajustadas pueden mejorar significativamente la masticación y, con ello, la calidad de vida.
- Revisiones periódicas: detección temprana
El cáncer oral aumenta con la edad, afectando sobre todo a personas mayores de 65 años. Factores como el tabaco, el alcohol, la exposición solar, el virus del papiloma humano, el descuido en el cuidado dental o prótesis mal ajustadas elevan el riesgo. La detección temprana mediante revisiones periódicas de la mucosa oral y cribados cuando estén indicados ayuda a identificar lesiones a tiempo y a prevenir complicaciones.
- Cuando la rutina se adapta, la constancia aumenta
Con el paso de los años, la destreza o la visión pueden cambiar y dificultar mantener rutinas correctas. Adaptar herramientas y hábitos diarios a las capacidades de cada persona ayuda a mantener la constancia y a conservar una mejor salud bucal, favoreciendo el bienestar general.
- Prótesis y mucosas: cuidado para prevenir infecciones
La candidiasis oral es una infección frecuente en personas mayores, causada principalmente por el hongo Candida. Su prevalencia aumenta debido a factores como un sistema inmunológico debilitado, la reducción del flujo salival, el uso de medicamentos y prótesis dentales mal ajustadas o con higiene deficiente. Para prevenirla, es fundamental mantener una correcta higiene de la boca y de las prótesis, una buena hidratación y acudir a revisiones dentales regulares que permitan ajustar las prótesis y detectar a tiempo signos de irritación o infección. Ana Mera, J.S.LL. M.T.T.(SyM)






















