Hallan un factor desconocido como desencadenante de la hipertensión pulmonar
Investigadores alemanes han identificado un actor clave hasta ahora desconocido en la hipertensión arterial pulmonar. Se trata de la proteína beta arrestina 1, la cual desempeña un papel esencial en la relajación de las arterias pulmonares. El hallazgo abre la puerta al desarrollo de nuevas terapias más eficaces contra dicha patología.
La hipertensión arterial pulmonar (HAP) es un trastorno grave, en el que el aumento del tono vascular es uno de los signos distintivos. El estrechamiento de los vasos sanguíneos pulmonares es la causa más importante de la HAP al reducir el espacio disponible para el flujo sanguíneo, lo que provoca un aumento de la presión.
En este contexto, investigadores de las Universidades de Bochum y Bonn (Alemania) se marcaron como objetivo esclarecer los mecanismos subyacentes de esta enfermedad. En sus investigaciones, publicadas en ‘PNAS’ hallaron un factor previamente desconocido en su desarrollo, como es la proteína beta arrestina 1. Las beta arrestinas (bArrs) son proteínas de expresión ubicua que modulan la señalización de la proteína G, pero también presentan funciones adicionales. También es una proteína de andamiaje que se conecta a otras moléculas de señalización y ayuda a guiarlas hacia donde deben estar en la célula.
Los investigadores de Bochum y Bonn querían saber si la beta arrestina también influye en la regulación del diámetro vascular. Para ello, realizaron diversos experimentos con ratones modificados genéticamente que carecían de un subtipo específico de beta arrestina.
Según los resultados obtenidos, los ratones sin beta arrestina 2 no difieren de los ratones silvestres. Por el contrario, aquellos sin beta arrestina 1 presentaron hipertensión pulmonar. Tras la administración de NO, sus vasos pulmonares no se dilataron en la misma medida que los de los otros grupos.
“Está claro que la beta arrestina 1 está implicada en el desarrollo de la hipertensión pulmonar”, según el Dr. Alexander Seidinger, uno de los primeros autores del estudio.
La clave podría residir en la actividad de la guanilato ciclasa soluble. Su activación requiere un hemo con una molécula de hierro en el centro. Esta molécula de hierro debe estar en estado divalente para que el mecanismo funcione. “Pudimos demostrar que la beta arrestina 1 se une físicamente a la guanilato ciclasa soluble”, tal como explicó el prof. Seidinger.
En síntesis, el estudio muestra que las arterias pulmonares deficientes en bArr1 presentan una relajación reducida dependiente del óxido nítrico (NO) debido a la activación alterada de la guanilil ciclasa soluble.
Los autores de este trabajo se mostraron convencidos de que en el futuro se podría desarrollar un activador de la beta arrestina 1 que potencialmente conduzca a tratamientos más eficaces para la hipertensión pulmonar. L.D.B./M.T.T. (SyM)






















