Elisa Gil Arribas, ginecóloga: “Biológicamente nos estamos saltándonos todas las normas de la naturaleza”

La presidenta de la Sociedad Española de Fertilidad es la primera mujer en presidir la entidad científica y avisa de los riesgos de un embarazo tardío.

Elisa Gil Arribas, presidenta de la Sociedad Española de Fertilidad.

“Tenemos que hacer formación en que los embarazos saludables están por debajo de los 38-40 años”, reflexiona Elisa Gil Arribas (Zaragoza, 1981). Esta ginecóloga especialista en reproducción humana es desde este 2026 la presidenta de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF). Es la primera vez que una mujer ostenta el cargo. Gil Arribas constata que, según los datos del INE y su propia experiencia, “el envejecimiento de la población que se embaraza es manifiesto”, fruto de la evolución social. Cuenta que, por eso, hoy las unidades obstétricas están preparadas para manejar “pacientes añosas” pero avisa de los riesgos que supone un embarazo tardío.

¿Hay una edad fijada en España en el límite para lograr un embarazo?

Desde el punto de vista natural, los embarazos espontáneos pueden ocurrir a los 48, 49 o 50, aunque son rarísimos. La inmensa mayoría son por reproducción asistida y en esto no hay nada escrito, pero sí un pacto tácito entre profesionales en este país de que a partir de los 50 ya no hacemos tratamientos porque entendemos que en ese momento el riesgo supera el beneficio. Pero no es una norma, es un acuerdo desde la evaluación de la parte física, médica, ética… Ahora hay una cosa horrorosa que dicen por ahí los obstetras, que es embarazo geriátrico. Creo que hablan a partir de los 35-36 años. ¡Fíjate tú el margen que hay hasta los 50!

¿Qué riesgos comporta un embarazo tardío?

Más riesgos obstétricos para la madre y para el futuro bebé, fundamentalmente los derivados del envejecimiento placentario: la hipertensión inducida por el embarazo (preclampsia) y también es más frecuente la diabetes gestacional. Toda esta patología puede derivar en mayor riesgo de parto prematuro y de parto por cesárea. Un embarazo es una situación metabólica muy estresante para cualquier mujer, es probablemente el momento más complejo de la vida de una mujer, y si a eso le sumamos los años, pues todavía se hace más complicado.

¿Qué hay que vigilar?

Cuando mujer se plantea un embarazo a esas edades, lo imprescindible es partir de un buen estado de salud. Y hay que promocionar el embarazo único. Esto es más que fundamental. A nadie en su sano juicio se le ocurriría transferir dos embriones en un tratamiento. La mujer debe estar en normopeso, llevar una vida activa, tener parámetros de salud normales, una buena revisión ginecológica, una analítica exhaustiva y la tensión arterial controlada. Hay que ser cuidadosos con estas mujeres porque ciertamente se enfrentan a embarazos mucho más complejos.

¿La norma no escrita se fija en los 50 o en la práctica se da más margen?

La sanidad pública cubre tratamientos hasta los 40 y en algunas comunidades autónomas a los 42, 45 como mucho. Así que en el caso de estas mujeres hablamos de centros privados y esto depende un poco de la gestión de cada centro. Pero es bastante habitual que si no hay embriones hechos, no se hagan por encima de los 50. Y si los hay para un segundo hijo, me imagino que se pueden usar hasta los 50 años y 364 días, es decir, en el año en el que la paciente cumple 51. Esa suele ser un poco la estrategia más habitual, como te digo, no hay una norma escrita. La interpretación es un poco variable y creo que la medicina se debe basar en la aplicación del sentido común.

¿Conoce casos de clínicas que hagan tratamientos pasados los 51?

Creo que en España somos bastante respetuosos. Por supuesto, siempre habrá alguna excepción, pero la experiencia me dice que pocas.

Las mujeres defienden que los 50 años de ahora no son los de décadas atrás.

Tengo mis dudas porque ciertamente los 50 no son los 50 de antaño sociales, pero sí biológicos. Biológicamente, las mujeres de 50 años, aunque estemos muy bien por fuera, estamos regulares por dentro a nivel obstétrico y de fertilidad. Por mucho que la vida haya cambiado y se haya llegado a hacer un retraso casi obligado de la maternidad, la revisión de la edad merece hacerse con mucho cuidado porque al final los riesgos a los que se enfrenta una mujer y un bebé son importantes. Y luego está todo el compromiso ético de la crianza posterior. Hay que contar con que hay que criar a un niño y sobrevivirle unos cuantos años. Si enfrentamos una maternidad a los 50, enfrentamos una adolescencia a los 70 y sigue sumando. Como todo en la vida se merece una discusión, pero con mucha precaución y aplicando mucho el sentido común, porque la salud va por encima de todo, sobre todo la de los menores.

¿Los profesionales que atienden a estas mujeres están suficientemente formados? Algunas lamentan que haya mucho prejuicio…

Creo que las unidades obstétricas están ya preparándose para lo que tienen, que son mujeres mayores. Me atrevería a decir que la edad materna no es un criterio de derivación a la unidad de alto riesgo, porque si no estarían las unidades llenas de mujeres de 40 años. Creo que solo se está derivando a aquellos embarazos con alto riesgo real. Y quizás sí hay prejuicio, pero también lo comprendo. Porque biológicamente estamos saltándonos todas las normas de la naturaleza y esto no lo podemos obviar. Entiendo que los obstetras se preocupen y se tengan que remangar porque son embarazos muy complicados y a veces partos muy difíciles. No debemos olvidarnos nunca jamás de los riesgos que entrañan para estas mujeres. Y los profesionales que hacemos reproducción asistida tenemos la obligación de transmitir estos riesgos a la paciente.

Antes decía que un embarazo con 48-49 años raramente es espontáneo.

Sí, el 99 % de ellos son con técnicas de reproducción asistida. Hay excepciones que no son generalmente bienvenidas en la familia porque es un embarazo casi siempre sorpresivo. Hay que hablar de anticoncepción en adolescentes y también en la perimenopausia porque hay un pensamiento de que es imposible el embarazo en esa edad y no lo es.

¿Es una evolución social irremediable que haya cada vez más embarazos más allá de los 45?

Es una patología social y a mejor no va a ir, pero espero que tampoco a peor. Embarazarse por encima de los 45 es biológicamente arriesgar. Tenemos que hacer formación en que los embarazos saludables están por debajo de los 38 o 40 años. No podemos ponerle puertas al campo ni forzar a las mujeres a tener hijos cuando biológicamente están preparadas, que son los 25. Y esto no va a volver a pasar, seguro, porque las mujeres hemos cambiado nuestras inquietudes y nuestras prioridades. Pero creo que ya hemos llegado a un tope. ¿Seguirá habiendo embarazos de 49 y 50 años? Por supuesto, pero creo que seguirán siendo, y así lo espero, excepciones.

¿Qué controles específicos requiere un embarazo a los 50 años?

El punto de corte de la prueba del azúcar se hace ahora a los 35. Se establece que el riesgo de diabetes gestacional aumenta a los 35, cuando ahora a una chica de 35 le dices que es joven para embarazarse. Ahí los obstetras están poniendo el punto de corte del riesgo metabólico. En el caso de mujeres más mayores, hay que vigilarla más, tener más precaución con todo. En vez de visitarla igual una vez al trimestre, la visitamos una vez al mes para tener las tensiones controladas. O les pedimos que tengan fundamentalmente la tensión controlada, que hagan una vida saludable. Pero no hay mucho más que hacer porque es una cuestión de la naturaleza que la placenta funcione o no funcione. Seguramente se hacen más ecografías para hacer control del crecimiento fetal y del desarrollo correcto del feto, pero no hay nada que esté en nuestra mano tampoco para modificar la evolución de esa placenta. Hay que partir de un buen estado de salud.

Ante el retraso de la maternidad, muchos expertos recomiendan congelar óvulos.

Hemos retrasado nuestra maternidad muchas veces por una cuestión voluntaria, pero otras veces por una imposición social. Es una decisión que parece personal de la mujer, pero muchas veces es colectiva, a lo que nos empuja la sociedad. Y la única forma de luchar contra la biología, porque no hay fórmulas mágicas, es congelando los óvulos. Congelo los óvulos a los 35 y aunque tenga 50 serán óvulos de 35, a efectos de salud del feto. Pero yo seré mayor, no nos hagamos trampas al solitario. Me estaré enfrentando a un embarazo añoso con los riesgos obstétricos que eso deriva. Es un equilibrio complicado porque sí que solventa unas pero no solventa las otras. Entonces promocionar la preservación es una buena estrategia para luchar contra la biología, pero no nos anclemos a ella porque eso está también proporcionando el retraso de la maternidad.

¿Acabar en cesárea es uno de los mayores riesgos para la madre?

Es algo derivado de toda la patología obstétrica. Tienen más riesgo de acabar en parto vía abdominal. Por varios motivos. Porque como hay más patología asociada, a veces acaban en una inducción y en un fracaso de la inducción. Otras veces porque hay una patología grave por la que hay que terminar el embarazo con agilidad. Y puede haber un cierto sesgo de manejo de la paciente. Sabemos que no va a haber más partos después y eso hace más laxa la indicación de cesárea. Es una mezcla de cosas.

¿Con casos como el de Hilary Swank, cree que se normalizan embarazos más allá de los 50 años?

Esto es romper todos los paradigmas de la naturaleza. Está bien exponer que es posible, pero no está bien normalizarlo, seguramente, porque no es lo normal.  Lorena Ferro (LV) J.S.LL. (SyM)

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