La resistencia a los antibióticos se combate con educación consciente
Además de más investigación, se necesita una mayor precisión en la prescripción médica y un uso responsable.
La resistencia a los antimicrobianos es un auténtico problema de salud pública con previsiones bastante pesimistas: en 2050 se podría llegar a los diez millones de muertes asociadas si no aparecen nuevos antibióticos. Los pacientes que concentran más infecciones graves y muertes por esta resistencia son sobre todo los inmunosuprimidos, trasplantados, con tratamientos oncológicos o que han pasado por cirugías muy complejas, ya que no tienen defensas propias.
Si una infección no responde al antibiótico habitual puede desencadenar numerosas consecuencias. “Depende del tipo de infección. Hay infecciones que se curan solas y en las que el antibiótico solo acelera la recuperación; y hay otras graves en las que cada hora que pasa sin el tratamiento adecuado puede aumentar el riesgo de muerte del paciente hasta en un 10%. En estos casos, elegir el antibiótico correcto y actuar con rapidez es determinante”, expone Domingo Gargallo, doctor en microbiología y director de Funditec Research Health. Este experto subraya que el objetivo es reducir las prescripciones innecesarias e ineficaces: “Todavía no contamos con ensayos rápidos y económicos que permitan hacer una prescripción realmente dirigida, sobre todo en atención primaria, donde el tratamiento sigue siendo prácticamente empírico en su totalidad: el médico prescribe un antibiótico y, si el paciente no mejora o empeora, se le deriva al hospital, donde ya se hacen pruebas de identificación del patógeno y antibiograma para plantear un tratamiento más ajustado”.
Este contexto favorece que se vaya produciendo una selección de cepas multirresistentes y que no dispongamos de antibióticos eficaces frente a ellas. Las “superbacterias” son aquellas prácticamente resistentes a todas las clases de antibióticos disponibles, como algunas especies de ´Acinetobacter´, frente a las que apenas hay opciones terapéuticas. “En los casos más extremos, la única alternativa es la cirugía para extirpar el foco de infección, o el uso de combinaciones de antibióticos, incluso a dosis superiores a las autorizadas, como soluciones de último recurso”, puntualiza el doctor Gargallo.
Educación y uso responsable
Ante esta denominada “pandemia silenciosa” es muy importante crear una cultura global sobre el uso de antibióticos que, en buena parte, ya está llevando a cabo el PRAN (Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos). Para Domingo Gargallo, “es fundamental que todo el personal sanitario y la sociedad en general tengan muy claro qué es un antibiótico, para qué sirve y cómo utilizarlo correctamente: cumplir las pautas de administración, respetar el tiempo indicado y no dejar los tratamientos a medias, porque todo eso favorece la selección de cepas resistentes”. Julia Moreno.






















