Cuidar a las personas en tiempos de algoritmos

En un sistema de salud que cada vez depende más de la tecnología y la inteligencia artificial, lo más importante es volver a un principio básico —humanizar— para asegurar una atención que realmente ponga a las personas en el centro. La RAE dice que humanizar es hacer algo más humano, cercano o amable. Humanizar no es un gesto de “buenismo”, sino un pilar estratégico de la calidad asistencial y una exigencia ética. A pesar de los avances normativos desde los años 80, todavía hay diferencia entre lo que las instituciones promueven y lo que los pacientes viven. Según la Fundación Humans, el 60% de las personas no se siente escuchada y uno de cada cuatro no está satisfecho con la atención que recibe. Las unidades de cuidados intensivos (UCI), son tradicionalmente percibidas como espacios tecnificados y aislados. La “cosificación del paciente”, unida a la fragmentación del cuidado y al déficit en habilidades blandas, ha generado sufrimiento evitable. El proyecto H UCI, liderado por Gabriel Heras, propone un modelo que prioriza la dignidad de pacientes, familias y profesionales mediante la participación familiar, la prevención del agotamiento profesional, la mejora de la comunicación y el rediseño de los espacios. Un buen ejemplo es el Hospital General de València, donde se realizan paseos terapéuticos por el jardín con pacientes de UCI; una paciente relataba lo que suponía “simplemente notar el roce del aire en la cara”. La tecnología, lejos de ser un obstáculo, puede convertirse en aliada si asume tareas burocráticas, permite personalizar tratamientos y predice necesidades. Humanizar la sanidad exige un cambio cultural profundo, desde las políticas públicas hasta la formación universitaria, incorporando competencias como comunicación, trabajo en equipo y gestión emocional. En un momento de alta complejidad y cambio generacional, humanizar no es un gesto nostálgico. Es, en definitiva, la única vía para que la sanidad del futuro sea, además de eficaz, racional y saludable.

Eva Mateo Rodríguez. Jefa clínica de la UCI del Servicio de Anestesiología Hospital G. de València

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