¿Un análisis de sangre podrá mejorar el tratamiento del cáncer?
La prueba permitirá predecir si un paciente se beneficiará de la inmunoterapia.
Aunque la inmunoterapia ha mejorado la esperanza de vida en cánceres en los que la supervivencia era muy corta, hasta un 80% de los pacientes no responde correctamente a estos fármacos. Para estos casos, en ocasiones los profesionales sanitarios combinan la inmunoterapia con ciertos tipos de radioterapia focalizada. Sin embargo, sigue siendo muy difícil saber de antemano qué paciente con cáncer metastásico es candidato para recibir inmunoterapia con una mayor garantía de éxito y, si ésta falla, qué paciente se puede beneficiar de la combinación de rescate.
Para dar respuesta a este desafío, un equipo liderado por Isabel Barragán, investigadora del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (IBIMA Plataforma BIONAND) y del Instituto Karolinska (Suecia), está desarrollando un análisis de sangre capaz de predecir el riesgo de resistencia tanto a la inmunoterapia como a su combinación con radioterapia.
Se trata de una prueba realizada a partir de una simple extracción de sangre. Gracias a este análisis, los médicos podrían anticipar si el tratamiento tiene más o menos probabilidades de funcionar sin necesidad de realizar pruebas de imagen. Además, gracias a la facilidad de la prueba, se puede repetir durante todo el tratamiento del paciente, permitiendo detectar rápidamente señales precoces de no respuesta y ajustar el tratamiento a tiempo, sin esperar a que la enfermedad progrese.
Lo más innovador de este test es que no necesita analizar directamente el tumor. Parte de una idea clave: tanto el tumor como el sistema inmunitario influyen en la respuesta al tratamiento, y ambos dejan huellas en la sangre. “En la sangre de un paciente con metástasis tenemos información de esos dos sistemas que con nuestra técnica desentrañamos y utilizamos para predecir esa respuesta”, explica Barragán.
Más allá de ayudar a personalizar los tratamientos actuales, el equipo aspira, en una segunda fase, a identificar nuevas dianas terapéuticas. Es decir, nuevas oportunidades para desarrollar tratamientos más eficaces en el futuro. M. Baldomà (LV)






















