Investigan una técnica para identificar la rigidez de la piel relacionada con la edad

La rigidez de la piel, un cambio poco estudiado asociado al envejecimiento y a diversas enfermedades, está empezando a desvelar sus claves gracias a la mecanobiología. Al respecto, nuevos proyectos intentan abrir la puerta a tratamientos personalizados, alternativas a la experimentación animal y avances en la regeneración cutánea.

La piel cambia con la edad y una de las principales razones es que sus capas se vuelven gradualmente más rígidas, un proceso que se acentúa aún más en enfermedades dermatológicas como la fibrosis cutánea.

 “Sorprendentemente, estos cambios han recibido poca atención en la investigación de la piel, pero gracias a los nuevos avances en mecanobiología, se ha podido averiguar que las células de la piel detectan y responden a estos cambios mecánicos”, según explicó el profesor asociado Yu Suk Choi de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad del Oeste de Australia (UWA), quien trabaja en un proyecto impulsado desde la citada Universidad para crear un modelo 3D realista de la piel humana con el objetivo de crear tejido de piel humana de espesor completo, biomecánicamente adaptado a cada necesidad, con el fin de comprender mejor y tratar la rigidez de la piel asociada con la edad, las cicatrices y las enfermedades.

Hacia terapias personalizadas de la piel

Para el proyecto se utilizan biomateriales inteligentes que imitan la rigidez natural de cada capa de la piel y tratar el endurecimiento de la piel asociado a enfermedades fibróticas, pero potencialmente cualquier rigidez anormal puede ser tratada con este método.

Posteriormente, los investigadores manipularán la rigidez de las diferentes capas para observar cómo se comporta la piel y comprobar si puede regenerarse. “Si tiene éxito, con el tiempo este modelo podría reducir la necesidad de realizar pruebas en animales con productos para la piel y permitir planes de tratamiento personalizados para pacientes que experimentan rigidez anormal en la piel”, indicó el prof. Choi.

El método, además, ofrece el potencial no solo de tratar, sino también de prevenir el endurecimiento de la piel, y de ayudar a desarrollar injertos de piel para pacientes con quemaduras. De tener éxito, esta tecnología permitiría a los científicos recrear la piel de pacientes individuales y, a partir de ahí, modelar diferentes enfermedades y terapias para determinar un plan de tratamiento personalizado.

“Los conocimientos adquiridos podrían identificar nuevas dianas terapéuticas y respaldar el desarrollo de la ‘mecanoterapia’, es decir, terapias que actúan ajustando suavemente las propiedades mecánicas de la piel para mejorar la cicatrización y reducir las enfermedades”, concluyó el prof. Choi. J.S.LL. (SyM)

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