El creciente interés por el CBD para combatir el estrés y la ansiedad
La salud mental es actualmente un importante desafío de salud pública. Según el último ‘Estudio Internacional de Salud Mental AXA 2025’, elaborado a partir de 17.000 encuestas realizadas a personas de entre 18 y 75 años de 16 países del mundo, el 23% de la población en España reconoce tener ansiedad, y un 48% declara tener depresión, y un 59% estrés.
No es extraño, por tanto, que el consumo de ansiolíticos y antidepresivos no haya dejado de crecer en España durante los últimos años. Pero tampoco sorprende que haya personas que busquen otras opciones. Algunas quieren evitar determinados efectos secundarios; otras, simplemente, prefieren explorar alternativas naturales o complementarias. Ahí es donde el cannabidiol (CBD) ha empezado a llamar la atención. Se presenta a menudo como una alternativa natural para la ansiedad y la depresión, aunque sus posibles beneficios todavía son objeto de estudio.
El CBD ha dejado de ser un producto desconocido. Cada vez más personas lo incorporan a su rutina con la idea de relajarse, descansar mejor o llevar de otra manera el estrés del día a día. Ese interés también se refleja en la investigación, que sigue tratando de determinar qué aplicaciones puede tener realmente este compuesto. Cuando se trata de comprar CBD, hay una tienda que destaca por encima del resto: Mama Kana. Esta empresa familiar francesa destaca por ofrecer productos de CBD 100% naturales con una alta concentración de cannabidiol, seleccionados por un equipo especializado en el cultivo y tratamiento del cáñamo. La compañía pone también el foco en cómo se elaboran estos productos. Para ello, apuesta por métodos de producción pensados para garantizar el cuidado del consumidor y, al mismo tiempo, reducir en lo posible su impacto sobre el medio ambiente.
¿Qué ocurre en el cuerpo durante el estrés y la ansiedad?
¿Qué son el estrés y la ansiedad?
Aunque a veces se confunden, estrés y ansiedad no son exactamente lo mismo. El estrés suele tener un motivo claro: un problema, una situación difícil o demasiadas exigencias a la vez. Al pasar esa presión, lo habitual es que disminuya. La ansiedad, en cambio, puede persistir incluso cuando no existe una amenaza inmediata. La preocupación, el miedo o la inquietud continúan y terminan prolongándose más de lo que cabría esperar.
El desequilibrio del sistema nervioso
Cuando una persona está en una situación de estrés y ansiedad su cuerpo puede permanecer en un estado de alerta que en teoría debería ser pasajero. Aquí entra en juego el sistema nervioso autónomo. El sistema nervioso simpático activa la respuesta de lucha o huida ante una posible amenaza: acelera el ritmo cardíaco, aumenta la respiración y lo prepara para reaccionar. Al mismo tiempo, el sistema nervioso parasimpático, encargado de promover la relajación y la recuperación, puede perder protagonismo. Cuando esta situación se mantiene, el equilibrio se rompe y el organismo tiene más dificultades para volver a la normalidad.
CBD, un compuesto neuroprotector prometedor
Hablar de CBD ya no resulta extraño. Este compuesto presente en la planta Cannabis sativa ha despertado un interés creciente en la investigación, entre otras cosas porque no produce los efectos psicoactivos asociados al tetrahidrocannabinol (THC). Uno de los campos que más atención está recibiendo es su posible relación con el sistema nervioso central.
Los estudios realizados hasta ahora han encontrado algunas señales interesantes, aunque todavía queda mucho por aclarar. Una revisión y metaanálisis reciente publicada en la prestigiosa revista ‘Molecular Psychiatry’, basada en investigación preclínica, apunta a posibles efectos sobre conductas relacionadas con la ansiedad y la depresión. Ahora bien, una cosa es observar resultados prometedores en modelos experimentales y otra muy distinta demostrar que esos efectos se producen en humanos. Para eso todavía hacen falta ensayos clínicos más amplios y bien diseñados.
El CBD no actúa sobre el organismo a través de un único mecanismo, sino que interviene en distintos procesos. Dentro del sistema endocannabinoide, puede modular sustancias como la anandamida (AEA) y el 2-araquidonoilglicerol (2-AG), además de influir en la actividad de los receptores cannabinoides CB1 y CB2. Eso sí, el CBD no se une a ellos como lo hacen sus ligandos principales. Los CB1 se localizan sobre todo en las neuronas, mientras que los CB2 son más frecuentes en las células del sistema inmunitario, incluida la microglía. Ambos están presentes en circuitos cerebrales relacionados con funciones como el estado de ánimo y la cognición. R






















