La depresión posparto se produce a las dos semanas después de dar a luz

La depresión postparto es un problema de salud mental frecuente que puede afectar a la mujer, con una especial intensidad en las primeras semanas tras el nacimiento de su hijo, según se expone en un amplio estudio internacional que pone el foco en la importancia de su detección temprana y abordaje continuado.

La depresión fluctúa durante y después del embarazo, pero tiene la mayor prevalencia dos semanas después del parto, según sugiere un estudio de la Universidad de Queensland (Australia). El objetivo de esta revisión, cuyos resultados se publicaron en ‘The Lancet Psychiatry’, fue realizar una revisión sistemática de la prevalencia del trastorno depresivo mayo (TDM) durante el periodo periparto para evaluar las fuentes de heterogeneidad de los datos y las tendencias de prevalencia durante el embarazo y el posparto.

Los investigadores utilizaron datos de 780 estudios, recopilados de más de 2 millones de mujeres y niñas en 90 países de todo el mundo, lo que constituye el mayor estudio de salud mental de este tipo.

“A nivel mundial, la depresión mayor afecta a aproximadamente el 4,3 por ciento de las mujeres y niñas de la población general, pero encontramos que la prevalencia era del 6,2 por ciento para las mujeres y niñas durante el embarazo y del 6,8 por ciento durante los 12 meses posteriores al parto”, indicó la prof. Alize Ferrari, de la Facultad de Salud Pública.

En concreto, la prevalencia del TDM durante el período periparto fue más alta durante las primeras dos semanas posparto y se mantuvo significativamente elevada durante todo el año posparto en comparación con el embarazo.

El estudio también halló una variabilidad significativa entre regiones: la prevalencia de la depresión mayor durante el período periparto fue más alta en el sur del África subsahariana y el sur de Asia, y más baja en las zonas de altos ingresos de la región de Asia-Pacífico. “La forma en que las familias, las comunidades en general y los sistemas de salud apoyan a las mujeres y las niñas durante el embarazo y en los meses posteriores varía de un país a otro, y esto influye en su salud mental, según indicó el Dr. Paul Miller, investigador adjunto. No obstante, agregó, “estas diferencias regionales también podrían deberse a variaciones en las metodologías de recopilación de datos, factores de riesgo psicosociales, así como a diferencias en el acceso a los servicios de salud, barreras para la atención médica y factores culturales”,

En definitiva, los resultados del estudio ponen de relieve la necesidad de incluir la detección e intervención tempranas de la depresión durante todo el período postparto pero especialmente en las visitas de atención prenatal con obstetras, matronas y médicos de cabecera, y en otros controles de salud durante esta etapa. J.S.LL. (SyM)

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