Existen diferencias significativas entre sexos en la enfermedad de Parkinson
Recientes investigaciones han revelado diferencias sustanciales en la forma en que la enfermedad de Parkinson se manifiesta y progresa en función del sexo, lo que subraya la necesidad de enfoques más personalizados para la prevención, el diagnóstico y la atención en dicha patología.
Cada vez mayor evidencia científica respalda la idea de que diferentes mecanismos moleculares pueden estar implicados en la enfermedad de Parkinson (EP) según el sexo del afectado. Algunas explicaciones para estos eventos pueden estar relacionadas con factores biológicos, genéticos, hormonales o ambientales.
Así se constata en un primer análisis del Estudio Australiano de Genética del Parkinson (APGS, por sus siglas en inglés), dirigido por QIMR Berghofer, en el que se revelan diferencias sustanciales basadas en el sexo respecto a la forma en que la enfermedad de Parkinson se manifiesta y progresa.
La investigación, en la que participaron cerca de 11.000 personas con EP reveló que las mujeres tenían mayor probabilidad de sufrir caídas, con un 45% que las reportó en comparación con el 41% de los hombres. Las mujeres también mostraron mayores tasas de dolor (70% en comparación con el 63%), depresión (32% en comparación con el 26%) y ansiedad (23% en comparación con el 16%).
Mientras, los hombres tenían mayor probabilidad de reportar cambios en la memoria, con un 67% que los experimentó en comparación con el 61% de las mujeres, junto con mayores tasas de deterioro cognitivo. Las diferencias relacionadas con el sueño también fueron pronunciadas, con los hombres mostrando altas tasas de trastorno de conducta del sueño REM (12% en comparación con el 7%) y apnea del sueño (19% en comparación con el 9%). Asimismo, estos reportaron comportamientos más impulsivos, particularmente en el terreno sexual.
Además, el estudio reveló que la exposición a factores ambientales antes del diagnóstico también difería notablemente entre hombres y mujeres. Asimismo, uno de cada cuatro participantes reportó antecedentes familiares de Parkinson, y entre los factores ambientales comunes en la cohorte se encontraban la exposición a pesticidas (36%) y el traumatismo craneoencefálico (16%)
“Estas diferencias nos indican que el Parkinson no es una enfermedad que se presente de la misma manera en todos los casos”, afirmó el profesor asociado Miguel Rentería, director del Laboratorio de Neurogenómica Computacional del QIMR Berghofer.
“Los distintos patrones que observamos en hombres y mujeres podrían reflejar diferentes vías biológicas subyacentes y exposiciones ambientales. Comprender estas diferencias es fundamental si queremos avanzar hacia enfoques verdaderamente personalizados para la prevención, el diagnóstico y el tratamiento”, concluyó el prof. Rentería. J.S.LL. (SyM)






















