Los factores medioambientales causan el 23% de las muertes en el mundo
SIGRE advierte de que el desecho inadecuado de fármacos favorece la contaminación, mientras que su correcta entrega en farmacias contribuye a proteger los ecosistemas y la salud colectiva.
Según la propia Organización Mundial de la Salud (OMS), el 23% de la mortalidad –más de 12 millones de muertes al año en todo el planeta– puede atribuirse a factores medioambientales, por lo que proteger nuestro entorno es, en esencia, una de las herramientas más potentes para salvaguardar nuestro propio bienestar físico y psicológico.
Al estar la salud humana y la salud ambiental tan estrechamente conectadas, avanzar hacia un futuro más saludable y sostenible exige respuestas coordinadas, basadas en la evidencia científica y en la corresponsabilidad de todos los agentes implicados. El sistema SIGRE constituye, precisamente, un ejemplo de cooperación sectorial aplicada a este objetivo común. “El sector farmacéutico, que trabaja para mejorar la salud y la calidad de vida de las personas, se ha unido en torno a SIGRE para avanzar hacia una economía más circular, minimizando el impacto ambiental a lo largo de todo el ciclo de vida del medicamento“, destaca Miguel Vega, director general de SIGRE.
Al cerrar correctamente el ciclo de vida del medicamento a través del Punto SIGRE, no solo evitamos que los residuos dañen los ecosistemas, sino que fortalecemos activamente el enfoque One Health. Por un lado, se elimina el riesgo que supone para la salud el consumo de medicamentos sobrantes o caducados y, por otro, se evita la contaminación de nuestros ríos y suelos, como ocurriría si tiráramos estos residuos a la basura o por el desagüe. Además, gracias a SIGRE, los materiales de los envases pueden reciclarse, contribuyendo así a una economía más circular y sostenible.
Así puede el ciudadano cuidar de su salud y de la del planeta
Cada seis o doce meses es recomendable realizar una revisión del botiquín doméstico. Si encontramos medicamentos caducados o en desuso, será el momento de llevarlos al Punto SIGRE para cerrar adecuadamente su ciclo de vida y cuidar el medio ambiente.
Al contenedor blanco de las farmacias hay que llevar los envases vacíos de medicamentos (cajas de cartón, blísteres de plástico o aluminio, frascos de vidrio, sobres, inhaladores, viales, tubos de pastillas, pomadas, etc.) y sus prospectos, además de los restos de medicamentos caducados o en mal estado de conservación y la medicación sobrante de tratamientos ya finalizados.
En este sentido, es importante recordar que los envases vacíos de medicamentos no deben depositarse en otros contenedores de reciclaje, ya que han estado en contacto con sustancias farmacéuticas y necesitan un tratamiento específico para proteger nuestra salud y el medio ambiente. J.S.LL. (SyM)






















