¿Un sistema de ECMO de paredes líquidas que no dañe la sangre?
Un equipo de la Fundación IMDEA Nanociencia trabaja en un innovador método de bombeo.
La oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO) es una técnica que asume la función del corazón y los pulmones, pero presenta riesgos importantes, como hemorragias y coágulos sanguíneos. Un proyecto liderado por Thomas Hermans, de la Fundación IMDEA Nanociencia, en consorcio con María José Santiago Lozano, de la Fundación para la Investigación Biomédica, del Hospital Gregorio Marañón, busca reducir el daño mecánico que sufre la sangre cuando circula a través de estos sistemas con el desarrollo de nuevos métodos de bombeo que la transporten de forma más suave, manteniendo al mismo tiempo los caudales necesarios para uso clínico
En los sistemas ECMO actuales, la sangre es impulsada a través de bombas por conductos, experimentando fuerzas mecánicas elevadas al estar en contacto repetido con superficies artificiales. Esto puede dañar los glóbulos rojos y otros componentes sanguíneos, provocando complicaciones como hemólisis, alteraciones de la coagulación, trombosis o daño orgánico.
El proyecto trabaja en una innovadora bomba que, en lugar de mover la sangre mediante componentes sólidos en rotación, utiliza campos magnéticos para activar un ferrofluido de tal forma que éste rodea la sangre y actúa como una pared líquida suave. Esto crea una interfaz líquido-líquido dentro de la bomba, de modo que la sangre fluye sin entrar en contacto con componentes mecánicos sólidos. Como esta interfaz es suave y muy deslizante, las fuerzas de cizallamiento que actúan sobre la sangre pueden reducirse significativamente en comparación con las que se dan en las bombas centrífugas o peristálticas convencionales.
La investigación está aún en una fase experimental. El equipo ha desarrollado varios prototipos de bombas y los ha probado en circuitos ECMO en el laboratorio utilizando sangre humana de donantes, con resultados prometedores. El siguiente paso es optimizar aún más estos sistemas y evaluar su funcionamiento en modelos animales para garantizar que su uso futuro en humanos sea seguro. M. Baldomà (LV)






















