Cómo la luz del día influye en el reloj biológico de las personas
La duración de la luz del día influye directamente en el reloj biológico y en procesos como el sueño, el estado de ánimo o los niveles de energía. Estos cambios, que acompañan al paso de las estaciones, se han relacionado con la sensación de cansancio que muchas personas dicen experimentar en determinados momentos del año, especialmente con la llegada de la primavera.
Los seres humanos experimentan, al igual que otros mamíferos, variaciones estacionales, por ejemplo, en la duración del sueño y los procesos circadianos. Relacionado con ello, un número considerable de personas reporta experimentar fatiga y bajos niveles de energía, especialmente en el transcurso de la primavera.
Ello ha llevado a investigadores de la Universidad de Basilea (Suiza) a llevar a cabo un estudio sobre este trastorno. “En general, muchas personas se sienten más cansadas y duermen más durante los meses más oscuros. Esto está respaldado por estudios cronobiológicos y también se refleja en los datos proporcionados por los participantes del estudio”, según explicó Christine Blume investigadora del Centro de Cronobiología de las Clínicas Psiquiátricas Universitarias y de la Universidad de Basilea.
El trabajo se basó en una encuesta en línea en la que se contactó a los participantes cada seis semanas durante un año, a partir de abril de 2024. Los investigadores analizaron las respuestas de 418 personas. En la encuesta, los participantes indicaron su nivel de agotamiento durante las cuatro semanas anteriores. También proporcionaron información sobre la somnolencia diurna y la calidad del sueño. Las encuestas se realizaron repetidamente en diferentes estaciones.
Las hipótesis se probaron mediante modelos bayesianos lineales de efectos mixtos. El estudio y los análisis se registraron previamente. Durante el período a estudiar que abarcó 17 meses, 418 adultos (80 % mujeres) completaron al menos dos evaluaciones. Casi la mitad de los participantes (47 %) reportaron experimentar fatiga primaveral. Sin embargo, las evaluaciones repetidas a lo largo de un año no mostraron evidencia de variaciones estacionales o mensuales en la fatiga, la somnolencia, los síntomas de insomnio ni la calidad del sueño.
Los investigadores interpretaron la discrepancia entre la percepción subjetiva y los datos de medición como un indicio de que la fatiga primaveral es más un fenómeno cultural que un síndrome estacional, “dado que existe un término establecido para ella, muchas personas prestan más atención a su nivel de cansancio en primavera e interpretan los síntomas de agotamiento en consecuencia. Por lo tanto, el fenómeno se refuerza constantemente”, según la Dra. Blume.
Otro aspecto revelador del estudio fue que el agotamiento no aumenta como consecuencia de dormir menos como sucede en el verano, “mucha gente suele dormir menos en esas fechas: los días son largos y pueden salir por las tardes y disfrutar de las noches de verano”, agregó dicha investigadora.
Frente a la apatía estacional, los investigadores aconsejan aprovechar al máximo la luz del día, hacer ejercicio y dormir lo suficiente. J.S.LL. (SyM)






















